ALGAS SIN ESCAPATORIA

Rodrigo Riera

El calentamiento global está afectando a las especies marinas de nuestro planeta. Todos los océanos están experimentando un incremento de sus temperaturas, y las especies que habitan en ellos deben adaptarse a estas nuevas condiciones.

El calentamiento global está afectando a las especies marinas de nuestro planeta. Todos los océanos están experimentando un incremento de sus temperaturas, y las especies que habitan en ellos deben adaptarse a estas nuevas condiciones.

Las respuestas a este calentamiento pasan por irse a latitudes de aguas más frías. Por ejemplo, se ha observado que muchas especies tropicales se están asentando en latitudes templadas. Estas latitudes tenían antes temperaturas muy bajas para que pudieran establecerse. Y por otro lado, las especies pueden optar a mantenerse en las mismas latitudes para lo que precisan de una serie de cambios fisiológicos, morfológicos, etc., que les permitan aclimatarse a aguas más calientes. El primero de los casos, el desplazamiento hacia zonas de temperaturas más frías, es común observarlo en organismos con gran movilidad, como es el caso de los peces. En el archipiélago canario, se ha observado en las últimas décadas un incremento de especies procedentes de Cabo Verde o del Golfo de Guinea, que en la actualidad se han asentado en las Islas. El desplazamiento de muchas de estas especies se ha realizado como fauna asociada a buques mercantes, formando parte de las aguas de lastre o como parte de los organismos que se encuentran asociados a los cascos de los barcos. Anteriormente, era presumible que esto ocurriera pero las especies que finalmente alcanzaban el archipiélago no eran capaces de instalarse debido a la diferencia de temperaturas de su lugar de origen y las de las aguas canarias. Sin embargo, el calentamiento global oceánico ha permitido que la diferencia de temperaturas sea menos acusada y, por tanto, muchas de estas especies han podido crecer y reproducirse en nuestras aguas.
El segundo de los casos que se comentaba anteriormente, la adaptación a las nuevas condiciones ambientales, es el único proceso que puede ser llevado a cabo por especies que no tienen movilidad activa, conocidas en ecología como especies sésiles. Y entre estas especies nos encontramos a las algas, y muchas especies de animales como, por ejemplo, los corales, las esponjas o las anémonas, entre otros.
Las algas engloban a un grupo heterogéneo y diverso de especies en el archipiélago canario, e incluso podemos encontrar representantes de familias que son consideradas de “aguas frías”, que encuentran en Canarias su límite meridional de distribución geográfica. Son especies muy abundantes en las costas de Inglaterra o Francia, y sus poblaciones localizadas más al sur, corresponden a las del archipiélago canario. En los últimos años se ha observado una disminución alarmante de las poblaciones de algas de este grupo considerado de “aguas frías”. Esta regresión llega a tal nivel que, en la actualidad, nos encontramos con menos del 10% de las praderas de estas algas que existían hace cuarenta años. Y las poblaciones remanentes, es decir las que todavía perduran en nuestras costas, son de dimensiones muy reducidas y no forman praderas continuas como antes. Estas algas se han adaptado al incremento de la temperatura oceánica de varias formas. La primera de ellas, sobreviviendo en zonas donde todavía pueden presentar condiciones similares a las de hace varias décadas. Estas son zonas expuestas al hidrodinamismo, con un gran intercambio de masas de agua, que permite que la temperatura no alcance niveles tan elevados. Además, han experimentado cambios a nivel morfológico, siendo de tamaño más pequeño y con un patrón de ramificación diferente.
La desaparación masiva de algas con afinidad por las aguas frías es un fenómeno que se ha producido en las últimas décadas en las Islas Canarias, y que se ha visto acentuado en años recientes. El incremento de la temperatura superficial de las aguas costeras es el factor principal que explica la desaparición de la mayor parte de las poblaciones de estas algas, que habitan principalmente en la franja intermareal. Sin embargo, es posible que otros factores también hayan contribuido a esta regresión, como es el incremento de la temperatura atmosférica, e incluso a nivel puntual, perturbaciones originadas por la actividad humana, como la destrucción de la franja costera o la contaminación procedente de vertidos.
Ser testigos a tiempo real de la disminución de estas algas indica que los efectos del calentamiento global no son “ciencia ficción” y que corresponden a un proceso que ocurrirá en el futuro. El cambio global está sucediendo ahora y paliarlo es uno de los caballos de batalla con los que lidiar para poder seguir habitando de una forma sostenible en nuestro planeta en las próximas décadas.

 

 

Rodrigo Riera (PhD)
Assistant Professor
BIOCON (Biodiversity and Conservation) IU-ECOAQUA
Universidad de Las Palmas de Gran Canaria

 

Fotografía

FOTOGRAFÍA: Emilio Soler
Gongolaria abies-marina (S.G.Gmelin) Kuntze (=Cystoseira abies-marina (S.G.Gmelin) C.Agardh)