EN EL LUGAR DE LAS COSAS ROTAS

MARTÍN SERRANO

Sufren malestar las cosas rotas,
nadie las quiere, nadie las toca,
allí guardan el frío las mariposas,
allí aúllan las brujas celosas
y en las noches siniestras
pasean por allí las almas muertas
y cuando está llena la luna
canta a los niños sin cuna.
En pedazos caen las hojas
de los libros que no se escribieron,
se resbala la lluvia a cuentagotas
mojando apenas el suelo.

En el lugar de las cosas rotas
no existe agua fresca de manantial
ni aire limpio para respirar,
no hay sillas donde sentar
a la calma y al vendaval.

Que no me llame todos los días
esa voz que suena tan fría,
tan soberbia, nada arrepentida
y se va comiendo mi paz.
En el lugar de las cosas rotas
está lo que a nadie importa
y allí tengo yo mi hogar,
si alguien me viniese a buscar
no me encontraría
porque la silla donde se sentaba la niña
está vacía…