Una opinión panorámica de la situación de algo, casi siempre es inútil, simple e incierta. Por mucha buena voluntad que se ponga caeremos, seguro, en desenfoques propios de la distancia obligados por las leyes de la óptica. Así que hablar de la situación del arte en Canarias sería inútil, simple e incierto. Aún así permítanme ser un poco de inútil,… porque dejando aparte todas esas cuestiones de territorialidad, periferias y demás, las instituciones culturales de las islas, las galerías —pocas— los medios de difusión, comunicación y opinión pueden se buenos o malos según a cada cual le venga la feria. Es algo en lo que no me voy a pronunciar. Primero porque sería interesado ya que estoy en este negocio y segundo por inútil, simple, etc. Además, qué importa toda la maquinaria cultural de una región o un país, si las rotondas de carretera, pueblos y ciudades están plagadas de mamarrachos impresentables o las cuñas televisivas de los vacíos publicitarios se rellenan con reggetones y mariachis autóctonos subvencionados por organismos oficiales. Estas son las cosas que importan. La terrible plaga devastadora de los “artistas locales”. Que importa si en Canarias se pinta, se escribe o el teatro experimental tiene mejor o peor nivel ¿qué me importa a mí? si lo cotidiano es lo que es. Los segundos o minutos que paso parado en un semáforo ¿qué veo? La televisión autonómica, aparte del tenderete en sus diversas versiones musicales o costumbristas ¿qué ofrece?.
El panorama artístico canario me preocupa
poco. La delincuencia cultural institucional
si me preocupa. Los artistas de mi pueblo
son de preocupar. Las señoras inspiradas
también me preocupan. Los alcaldes decoradores,
muy preocupantes. Esa pléyade de
menesterosos artistas ofreciendo sus servicios
de pueblo en pueblo, de plaza en
plaza y rotonda en rotonda. O la subespecie
de donadores de obra “por narices” que hay
que colocar.
Posiblemente me equivoque pero allá por
los años ochenta LOS SALVAJES ALEMANES
constituyeron la última de las tendencias
o movimiento genuinamente localizable
por un lugar geográfico. Las escuelas
tocaron a su fin pues la aldea global se ha
instalado entre nosotros definitivamente.
Cualquier estudiante de arte en el mundo
tiene la misma información y participa del
instante generador que una idea precursora
conlleva. Se acabaron las idiosincrasias
locales para dar paso a las ideas sin más.
En este sentido Canarias no es diferente a
Toronto, la diferencia sigue estando en “la
autonómica”.
Barranco Hondo. Mayo 2008
Catedrático de Escultura. Universidad de La Laguna.
http://webpages.ull.es/users/fundir
