La primera vez que visité las islas Maldivas me quedé impresionado y pensé que era el sueño de todo buceador hecho realidad. En aquella ocasión me prometí a mi mismo que regresaría en cuanto tuviese oportunidad y este año he podido cumplirlo. Con motivo de la realización de un reportaje fotográfico de fauna marina, decidí ponerme en contacto con Marc y Marilén, dos guías de buceo españoles que en temporada dirigen un barco vida a bordo. El Maldivian Dream es un barco de lujo. Espacioso y excelentemente equipado para el disfrute del buceo. El nitrox gratis es también un acierto para los clientes y permite largas inmersiones con menos descompresión y mayor seguridad. Marc me informó de que era un año atípico con motivo del fenómeno climático conocido como “La niña”. El avistamiento de Mantas y otros grandes peces no era muy predecible como en otras temporadas y ese era precisamente el motivo de mi trabajo. A pesar de todo decidí viajar con la colaboración de la empresa Viajes Iberia y la inestimable ayuda de Jesús Arto, director de la división de viajes de buceo de esta especializada agencia. Sin duda, Marc Chicano es un gran conocedor de los buceos maldivos y eso hace que el disfrute de las inmersiones se maximice. El saber en qué dirección está la corriente en el buceo de thilas es esencial para permitirnos derivar con tranquilidad, y aún es más importante si cabe en el buceo de canales del arrecife, donde la entrada o salida del agua del atolón genera verdaderos ríos de agua salada. Pero es precisamente ahí donde se congregan el mayor número de peces y por descontado donde nosotros queremos estar. El conocimiento de Marc, la paciencia de Marilén y la biodiversidad de estas aguas me permitieron fotografiar al pez más grande de los océanos: El tiburón ballena. Desde aquí quiero agradecer a mi compañero de buceo Aureliano Cordovilla y a mis guías la estancia tan agradable que me han brindado en las maravillosas joyas del Océano Índico. Espero que leyendo este artículo disfrutes de las islas Maldivas.
Mil doscientas pequeñas islas de coral situadas en el Océano Índico, al suroeste de la India y con el clásico aspecto de postal turística. Su nombre que en sánscrito significa miles de islas nos evoca una visión muy tentadora para alguien que desea bucear en aguas calidas y con mucha vida.
A mediados del mes de Febrero de 2006 decidimos visitar este mítico destino de buceo y descubrir por nosotros mismos las bondades de estas joyas del Índico. Lo primero que llama la atención al llegar al atolón Malé, es la gran cantidad de habitantes por metro cuadrado y lo urbanizada que está. Sólo en Malé viven hacinados 100.000 maldivos, una cifra muy alta si lo comparamos con el total de habitantes en todo el archipiélago: 300.000. La isla que ejerce de capital de La República está urbanizada en su totalidad y lleva el mismo nombre que el atolón donde se encuentra ubicada.
Junto a Malé se encuentra la isla aeropuerto de Hulhule, hasta el momento el único aeropuerto internacional de Maldivas aunque existen otros cuatro para vuelos domésticos. Los traslados entre islas se realizan en su mayoría en dohni, que es el barco clásico de estas islas. También existe la posibilidad de realizar traslados en hidroavión a las islas más alejadas, o con avioneta a las pocas islas que tienen aeropuerto.
La navegación en Maldivas es relativamente cómoda y si navegamos en las lagunas de los atolones no suele haber demasiado movimiento. Al cambiar de un atolón a otro es cuando percibimos que estamos en un océano y la tendencia natural es que el barco se mueva bastante más. De las 1.200 islas que componen La Republica de Maldivas sólo unas 200 están habitadas por maldivos y algunas por resorts. El turismo es la segunda industria del país y la mayor fuente de divisas, mientras que la pesca siempre ha sido el principal negocio de Maldivas, he incluso en nuestros días el gobierno apuesta fuertemente por esta industria.
Desde hace años el buceo recreativo ha provocado un gran aumento del turismo en Maldivas y casi todos los alojamientos venden la posibilidad de bucear o practicar el snorlkel a sus clientes. Sin duda el buceo es una fuente de ingresos que redunda en la conservación del mar maldivo. Muchos barcos se dedican ha realizar cruceros entre las islas y todos los resorts envían dohnis para que sus clientes puedan conocer las mejores zonas de buceo. Es toda una industria efervescente que cada día atrae a un mayor número de practicantes y garantiza la subsistencia de la economía y la ecología.
Bajo el mar, Maldivas derrocha belleza y vida. Aguas con corrientes fuertes que nos exigen una buena planificación de las inmersiones y un buen guía conocedor de la zona. Todos los peces típicos del arrecife de coral están representados aquí, desde los escualos a los hoy en día tan populares peces payaso.
Pero la atracción estrella son los “Manta Point”. Lugares poco profundos del arrecife visitados por las enormes Mantas birostris para ser desparasitadas por pequeños peces limpiadores. La visión de estos enormes animales con las tenues luces de la mañana es una experiencia que ningún buceador debería dejar de visitar por lo menos una vez en su vida. La sensación de majestuosidad de estos animales nadando libres junto al gran tiburón ballena ha sido de lo más reconfortante en este viaje.
Sin duda las islas Maldivas invitan ha ser visitadas para poder conocer sus espectaculares contrastes y su espectacular riqueza marina.
THE OCEAN LIFE, Carlos Suárez
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